2º. DESAYUNO POBRE O SIN DESAYUNO.

Otro error grave en las personas que desean bajar de peso es no comer después del ayuno más largo: el descanso nocturno.

Equivocadamente se piensa si no comes por la mañana, o comes apenas un café, el control de peso va por buen camino, craso error.

Está demostrado que en el descanso nocturno es donde el organismo ha realizado todas sus funciones de reparación y construcción.

Es indispensable una ingesta adecuada, apropiada y balanceada de nutrientes esenciales en el momento del desayuno.

Saltarse el desayuno es empezar mal el día porque el organismo por supervivencia comenzará el proceso de catabolización, sufrirá el páncreas y los picos de insulina que alterará el organismo hasta tal punto de comer antojos con predominio de carbohidratos a lo largo del día lo que llevará a un consumo excesivo de calorías y escasez de nutrientes.

Comenzar con un desayuno pobre en nutrientes y rico en carbohidratos refinados como bollería o pan alterará las funciones del páncreas y el hígado, haciendo que se coma de nuevo a las pocas horas.

Comer entre 3-5 veces al día las porciones adecuadas con los macronutrientes esenciales y necesarios para nuestro organismo nos garantizará un deseado balance durante todo el día.

Se recomienda comer 30% de proteína, 30% de grasas saludables y un 40% de carbohidratos (simples y complejos).

Al contrario de lo que muchas personas puedan creer, el consumo de grasas saludables y carbohidratos es indispensable y necesario para el buen funcionamiento de todo nuestro organismo.

LA PROTEÍNA.

Una mención aparte debe tener la proteína pues debe tomarse según nuestro estilo de vida, sexo, edad, etc., aunque hay muchos estudios que hablan sobre el aporte apropiado, el más fácil de memorizar es de consumir un gramo por kg. de peso.

Además lo más apropiado, aunque no necesario, es tomar un equilibrio en todas las comidas de aporte total de proteínas indicado para nosotros en particular, para que no haya desórdenes entre unas comidas y otras.

DESÓRDENES DE LA ALIMENTACIÓN

“Desayuna como rey” es un dicho popular muy conocido al cual poco caso se le hace.

Tomar un buen desayuno y reducir las porciones de la comida y la cena, mejora los niveles de azúcar en la sangre y contribuye a bajar de peso. 

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la diabetes tipo 2. El exceso de peso dificulta al cuerpo el uso efectivo de la insulina, que es la hormona que regula los niveles de glucosa en la sangre.

Cambiar a una dieta saludable es el primer paso para tratar la obesidad y la diabetes, pero la causa del problema no siempre es qué y cuánto comemos, sino también tan importante es el momento del día en que lo hacemos.

El metabolismo de nuestro cuerpo cambia durante el día. Una rebanada de pan en el desayuno produce una menor respuesta de glucosa por la mañana, y por el contrario, hay una mayor respuesta en una rebanada de pan idéntica que se consume por la tarde.

Esto es debido al ciclo corporal cardiano que regula nuestro cuerpo.

EN RESUMEN

Lo que dice el sentido común es que la efectividad depende de cada persona, de su estilo de vida y preferencias. Para personas muy ocupadas hacer una comida matinal nutritiva contribuye a controlar el hambre hasta la hora de comer. En cambio saltarse el desayuno y pasarse el día pensando en comida ni es conveniente ni ayuda al propio bienestar.

Es bastante habitual que quienes se saltan el desayuno coman entre horas lo que no deben ,con el consiguiente perjuicio y que por supuesto, no ayuda a controlar el peso.

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